Quiero que me conozcas mejor. Por eso me atrevo a realizar con sencillez un breve recorrido histórico de los hechos más destacados de mi vida.
Un grancanario de Guía.
En 1951, nací en Guía de Gran Canaria. En una fecha que se celebraba entonces, pero que al personaje no le entusiasma, el 1 de Abril. En una resta sencilla comprobamos que tengo en la actualidad 56 años. Soy hijo de otro Marino, catedrático de francés en el Instituto de la ciudad y de Antonia, catedrática en humanidad y que murió en el año 70. Tengo una segunda madre, Mercedes que se ha ganado ese título por su entrega.
Tengo compañía.
Estoy casado con Chicha Ojeda desde hace 30 años con una experiencia muy positiva entre otras cosas porque es una maestra con mucho sentido común. Tenemos una hija que representa lo mejor que nos ha pasado en la vida.
La familia guiense es muy grande, por la rama de los Guerra. En cambio los Alduán que proceden de Euskadi son muchos menos.
Por el número de hermanos, tengo los suficientes para constituir una delantera de fútbol. Formamos un equipo, por lo divertidos y lo compenetrados que jugamos. Suelen ser gente educada, de ahí que varios tengan por estudios y profesión, la formación.
La educación, mi pasión.
Ya está bien de familia. Ahora, soy profesor de Sociología de la Educación en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y más concretamente en la Facultad de Formación del Profesorado. Una de mis pasiones es la enseñanza, mejor, es mi profesión. La política es otra cosa, me la tomo en serio, pero es compromiso, reto, descubrimiento, tensión, no profesión.
Empecé a estudiar pronto, a los cuatro años, cuando no se usaba, pero afortunadamente en Guía sí se podía. En realidad no he terminado todavía de formarme porque la docencia en la Universidad así lo exige, pero además me apasiona. Hice la Educación Primaria en el colegio Salesiano. Eficacia, dureza y exigencia.
A los diez años, mi familia toma una decisión que venía a predecir decisiones sociales posteriores. Me matricula en el Instituto Laboral de Guía, segundo Instituto en crearse en la isla de Gran Canaria. Con esta opción descarta continuar en los salesianos, acudir a otros colegios “destinados a la clase media” o trasladarme a Las Palmas de Gran Canaria. El Instituto en aquel entonces era el centro escolar para las familias trabajadoras que hasta entonces acababan sus estudios en la escuela primaria.
Comprometido con la escuela canaria.
Hasta llegar a la Universidad, hay tres momentos decisivos, mis estudios de Teología, las Universidades peninsulares de Granada y Salamanca donde hice Filosofía y mi aprendizaje como maestro en las escuelas del sur de Gran Canaria, concretamente en Castillo del Romeral, Matorral, Vecindario y Doctoral. Allí me hice un educador, de izquierdas y nacionalista. En realidad, comprendí el nacionalismo canario en la Península cuando descubrí el nivel de desconocimiento y de lejanía con las que nos trataban. En el sur, me encontré con una isla que no conocía, rebosante de humanidad pero también de atraso e injusticia.
Se aceleran los acontecimientos, nos embarcamos en la búsqueda y lucha de una escuela canaria en una Canarias democrática y autogobernada. Primero colaboro con las Escuelas de Verano del Profesorado, a partir de 1978, las auténticas Universidades educativas. Casi al mismo tiempo, la necesidad hace surgir al Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Canarias, herramienta imprescindible de la educación canaria. Arrimo el hombro en ese parto. Nunca olvidaré el boicot a las oposiciones de maestros del año 77, donde se pretendió dejar sin trabajo a miles de maestros-as canarios-as por la venida masiva de profesorado peninsular. Se produjo un auténtico levantamiento popular. Aquella batalla la ganamos.
Mi espíritu es isleño como las patrias rocas.
El paso siguiente y cada vez más rápido fue a la política organizada. Ingreso en Iniciativa Canaria cuando se crea en 1991. Participo en el Primer Gobierno nacionalista de Canarias con CC, a partir de Abril de 1993, como Viceconsejero de Educación y hasta 1999, para la tarea honrosa de aplicar la Reforma educativa. Después de seis años se me encarga encabezar la oposición nacionalista al PP, en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Otra urgencia me lleva a la Viceconsejería de Justicia y Seguridad, para ayudar a que el sistema tuviera más medios y sobretodo saliera a concurso la gran obra del Palacio de Justicia de nuestra capital.
El resto ya es presente. Coalición Canaria no fue posible y ante sus incumplimientos, sus engaños y su derechización, participo en la creación del nuevo partido nacionalista, Nueva Canarias. El Consejo Nacional me encargó encabezar la lista al Congreso de los Diputados en las elecciones de Marzo de 2008, junto a mujeres y hombres experimentados en la gestión decente, moderna y solidaria de nuestros ayuntamientos.
En estos momentos intensos, lamento no tener cerca, a mi madre Antonia Guerra, a Manuel Alemán mi maestro y a dos amigos entrañables, Consuelo Estévez y Pedro Tabares.
En cambio, estoy seguro que cuento con mi familia y con cientos de amigas y amigos que aceptan recorrer juntos este camino, aunque sea sobre el mar, pero sabiendo que defender Canarias lo merece.
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